Episodio #1: Las ingenieras domésticas y el principio de la mecanización de las casas

Los inicios del siglo XIX dejan entrever el interés hacia un tema, hasta entonces menor, como lo es la casa y sus elementos. Esta tendencia se manifiesta con una mayor intensidad en los Estados Unidos. La sociedad norteamericana, empapada de ideas políticas y sociales progresistas, se somete al proceso industrializador, incorporando la mecanización en todos los órdenes de la vida, incluida la vida doméstica. 

En aquella época lo que verdaderamente le importaba a los arquitectos era el aspecto formal de los edificios, no su funcionalidad y mucho menos sus cuestiones técnicas. Quedaba entonces una dimensión de la construcción que el arquitecto, por considerarse un artista, no abordaba: “La tecnología doméstica”. 

Nuevos sistemas como la electricidad o la fontanería no empezaron a tratarse hasta finales del siglo XVIII y además fue una evolución muy lenta. 

Mejoras en los aseos, en las chimeneas y estufas, la introducción de nuevos sistemas de ventilación o la invención de nuevos sistemas más efectivos de iluminación empezaban a plantearse.  

Pese a los defectos de los primeros pasos de estas tecnologías, estos avances significaron un primer logro hacia la racionalización y la mecanización de la casa. 

Surgen aquí las llamadas ingenieras domésticas: Catharine Beecher, Christine Frederick y Lillian Gilbreth que con sus investigaciones, tratados y escritos tuvieron una gran influencia en la concepción de la domesticidad.

Desde posiciones muy diversas tantos intelectuales como prácticas o científicas las ingenieras domésticas tipificaron, hicieron eficiente y optimizaron la concepción proyectual y productiva de la vivienda.

Esto implicaba racionalizar, modernizar y mecanizar su contenido con el fin de mejorar su calidad y hacer más eficiente el trabajo del ama de casa.

En sus textos, no se cuestiona si el lugar apropiado para la mujer es el hogar, sino que se afirma que no está bien diseñado. 

Por primera vez en la historia, la casa es pensada desde un nuevo punto de vista: el de sus usuarios. 

Notas del episodio

Libros mencionados:

  • A Treatise on Domestic Economy, for the Use of Young Ladies at Home and at the School. Catharine Beecher. 1841.
  • The American Woman’s Home. Catharine Beecher y Harriet Beecher. 1869.
  • The New Housekeeping. Christine Frederick. 1913.
  • Household engineering, Scientific management in the home. Christine Frederick.1920.
  • The Psychology of Management. Lillian Gilbreth. 1914.
  • Fatigue Study: The Elimination of Humanity’s Greatest Unnecessary Waste. Lillian and Frank Gilbreth. 1916.

Enlaces recomendados:

Formaciones citadas y relacionadas:

  • Permacultura aplicada al diseño de viviendas (enfoque de la permacultura como sistemas integrados) Arq. Julio Pérez. Parte del “Pack Formativo: Diseño basado en la naturaleza. Ver aquí >
  • Pack Formativo: Tecnologías apropiadas I. Ver aquí >
  • Pack Formativo: Tecnologías apropiadas II. Ver aquí >
  • Curso “Diseño y Cálculo de un Sistema de Saneamiento Ecológico”. Docente arquitecto Igma Pacheco, Canadá. Ver aquí >
  • Curso “Estufas de Inercia Térmica”. Docente Pablo Kulbaba, Argentina. Ver aquí >
Portadas de los Manuales: The American Woman’s Home, 1869; The New Housekeeping, 1913; The Psychology of Management, 1914, y los retratos de sus autoras: Catharine Beecher, Christine Frederick y Lillian Gilbreth.
Sótano, planta baja y planta primera del proyecto de vivienda mostrado en el Manual de Catharine Beecher y Harriet Beecher Stowe, The American Woman’s Home.
Christine Frederick en su laboratorio, el Applecroft Home Experiment Station, realizando diferentes tareas domésticas: engrasar maquinaria, utilizar una caja de heno que servía de cocina económica sin fuego o recabando notas en su oficina instalada en el ático.
Diagramas de organización del mobiliario en la cocina publicados por Christine Frederick en The New Housekeeping.
Micro-cronómetro para estudio de micro-movimientos, circa 1915. Cronociclógrafo recogiendo los movimientos de una operaria, circa 1914.

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